Desde que IWE Agencia Literaria abrió sus puertas en Granada, va a hacer pronto una década, hemos mantenido todos los años un encuentro creativo con nuestros autores.
En el futuro, estos encuentros presenciales no se volverán a celebrar, al menos en el futuro inmediato. ¿Por qué? Por que ya somos muchos; actualmente son más de 4.000 los autores de IWE Agencia Literaria.
En nuestro último simposio, este año 2010, hemos decidido que el próximo tendrá lugar online, para dar cabida a todos aprovechando las ventajas que nos ofrecen las nuevas tecnologías. Somos conscientes de que un encuentro online no es tan cálido como un encuentro presencial pero con la nueva fórmula damos opción a participar a nuestros autores residentes en otros países.
En este punto es preciso señalar que ninguno de los periódicos granadinos ha dado nunca ni una somera reseña de estos encuentros creativos organizados por IWE Agencia Literaria. ¿Por qué? Por que IWE Agencia Literaria rechazó gestionar la obra de un par de "periodistas". El rechazo se produjo por falta de calidad literaria.
En el párrafo anterior he utilizado el adjetivo "somera" y lo he hecho como sinónimo de ligero, superficial, porque no voy a pretender que los diarios provincianos de Granada dediquen a los encuentros creativos con autores llegados desde los más diversos lugares de la geografía nacional e internacional a la ciudad de la Alhambra, donde se encuentra ubicada IWE Agencia Literaria, más que unas líneas en un recóndito hueco de una página par del periódico, porque los encuentros creativos no son más que cultura.
No he utilizado el adjetivo "somera" por casualidad, lo he utilizado para enhebrar con la justificación que estoy dando a la decisión tomada de celebrar las próximas ediciones del simposio creativo IWE online y no presencial. "Somera", además de ligero o superficial significa, también, según el diccionario de la RAE, cada una de las dos piezas fuertes de madera en que se apoya todo el juego de la máquina antigua de imprimir. Con la misma decisión que los "periodistas" del diario Ideal de Granada han omitido hacer una reseña de la cultura de nuestros autores, también con decisión, yo, la agente literaria que lleva casi una década trabajando desde Granada he decidido que el juego de la máquina antigua de imprimir, llamado también somera, no está a la altura de mis autores por lo que prescindo de la prensa escrita y, de ahora en adelante, reseñaré la obra de mis autores en la democrática prensa digital que no silencia a nadie.
Recomiendo especialmente la lectura de este libro. Está escrito con la honestidad que caracteriza a su autor, Manuel Pimentel. Es un libro útil y ameno.
Cuando Manuel Pimentel creó la editorial Almuzara, IWE Agencia Literaria ya existía. Recuerdo que nos encontramos en Granada y estuvimos concretando la edición de algunas obras.
Para mí es muy querido el libro África en silencio de Manuel Villar Raso. Lo publicó Almuzara pero estando en fase de preimpresión pasé por la sede de la editorial para recoger algunos libros y llevarlos a Canal Sur Televisión, aprovechando que me habían invitado a participar en un programa de libros.Antonio, uno de los editores de Almuzara, me enseñó las galeradas del libro África en silencio y las hojeé y ojeé al azar, y tan al azar que encontré la pertinaz errata que había pasado desapercibida tanto al autor como a la correctora. Siempre he tenido muy buen ojo para descubrir en los manuscritos y en las galeradas las incongruencias y erratas que a otros han pasado desapercibidas. África en silencio estaba ya entrando a la imprenta cuando descubrí el "pestiño" en lugar de "pestillo" que había subsistido a todas las lecturas de la editorial, incomprensiblemente. Antonio, el editor, me lo agradeció por activa y por pasiva y yo me fui tan satisfecha a participar en el programa de libros de Canal Sur Televisión, con los libros de Almuzara bajo el brazo, para entregarlos en mano en el programa y que los reseñaran en él. Para que luego digan las malas lenguas que los agentes literarios no trabajamos.
También recuerdo el sofocón que me llevé cuando editorial Almuzara me envió el libro Cuadernos secretos de Washington Irving, del que yo había gestionado su publicación y vi la portada del mismo.
La portada de Cuadernos secretos de Washington Irving no tiene absolutamente nada que ver con las ilustraciones que a mí me había entregado el autor y que yo negocié con el editor. Una vez Manuel Pimentel se interesó por publicar el libro, el autor, Miguel Ángel Moleón Viana, ignoró a esta agente literaria. Esta agente literaria cobra un 15% de los derechos de autor por cada libro vendido en firme pero el autor se negó a firmar el contrato aduciendo que él había sido vicedecano de estudiantes y que yo no era más que una simple agente literaria. Yo mantenía que él había acudido a mí precisamente por ser agente literaria y que yo había cumplido con mi trabajo habiéndole conseguido la edición del libro en una editorial importante, como es Almuzara, y que el hecho de que él hubiera sido vicedecano de estudiantes no le eximía de reconocerme el 15% por mi trabajo,a cobrar según los libros vendidos durante diez años, tiempo de vigencia del contrato de edición. No conseguí que el autor me lo reconociera y Manuel Pimentel reflejó mi derecho en el contrato de edición.
Manuel Pimentel es un buen profesional pero como a todos no puede pasar en un momento dado, no estamos libres de que gente interesada y con mala fe se aproveche de nuestro trabajo. Reconoce Manuel Pimentel en El libro de la escritura vital que sufrió importantes impagos y que a mediados de 2008 entró en una importante crisis financiera. Doy fe de ello, los derechos de autor que me corresponde cobrar año a año no los estoy cobrando de editorial Almuzara, esperando a que la editorial se reponga completamente de su traspiés económico.
Lo que no entenderé nunca, hasta que Manuel Pimentel me lo explique, es por qué rechazó el goloso importe que le conseguí en concepto de derechos subsidiarios de una de las obras que me había encargado personalmente gestionar para su publicación en el extranjero.
Siempre me ha impresionado la agilidad mental y la capacidad de trabajo que tiene Manuel Pimentel pero, cuando una empresa empieza a crecer, no siempre se puede controlar personalmente todo lo que a la empresa atañe. Tenemos que rodearnos de colaboradores que pudieran ser o no ser tan profesionales como el propio empresario, que sí se desvela por su negocio.
Volviendo a la cuestión de los derechos de autor, recibí hace años una liquidación que no me corresponde, la devolví a la editorial pero no me respondieron ni me enviaron la mía. Le escribí a Manuel Pimentel ofreciendole mi ayuda y consejo pero ya se sabe lo que ocurre con el consejo no pedido. También puede ser que no se enterara de mi escrito y como soy tan prudente no he hablado de cuestiones económicas personalmente con él, lo haré algún día.
En otra ocasión me llamaron de editorial Almuzara para decirme que habían rechazado a un autor que había acudido a ellos con una obra en inglés y que hiciera todo lo posible por publicarle. Por el respeto que me merece la profesionalidad de Manuel Pimentel y por las buenas relaciones profesionales que el agente literario debe mantener con el editor publiqué el libro que me recomendaron en una editorial especializada en publicar obras en otros idiomas. Todo sea por la colaboración empresarial.
Las anécdotas del trabajo de editores y agentes literarios son jugosas, cuanto ahora estas experiencias por la valentía que ha tenido Manuel Pimentel de reconocer en su libro que al entrar en crisis editorial Almuzara retrasaron pagos, devolvieron pagarés y tuvieron que prescindir de algunos colaboradores valiosos. Creo firmemente que terceras personas se han aprovechado de la buena fe de Manuel Pimentel.
En diciembre del año pasado leí en un periódico granadino, que no reseña mi trabajo porque rechacé, por falta de calidad literaria, gestionar la publicación de la obra de un"periodista" que en él escribe, una entrevista en la que dos empresarias decían haber abierto una agencia literaria porque no había ninguna "y menos que exporten la obra de nuestros autores", seguidamente me nombraban expresamente, con nombre y apellido, con lo que la impresión subjetiva que queda en el lector del libelo, porque de periódico no tiene más que el papel, es que esta agente literaria, Pilar Iwe, que lleva cerca de una década gestionando la publicación de obras de autores nacionales y extranjeras es la que las suplantadoras de mi personalidad han pretendido hacer.
Resulta que una de ellas se llama como yo, de nombre, de apellido afortunadamente no, y aprovecha su nombre para hacerse pasar por mí. Dice literalmente, soy Pilar, la agente literaria de Granada. Mentir no miente, porque se llama Pilar, pero está haciéndose pasar por mi. La primera noticia la tuve por Facebook, una conocida me advirtió de que alguien iba presentándose en Facebook como si fuera yo. Dado que internet favorece la confusión, varios autores ha llegado a ella creyendo que era yo.
Saco a colación este asunto, en este contexto, porque la suplantadora que me está robando clientes con malas artes nombra a Manuel Pimentel en el periódico y poco menos que le adjudica a Pimentel la responsabilidad de que ella se haya erigido en "derribadora" de mi agencia literaria. Lo que más me preocupa de todo esto es que la suplantadora no sabe lo que es gramática ni ortografía. Miré en la web la publicidad que hacen y el texto estaba lleno de faltas de ortografía. La llamé por teléfono y le dije corrigiera el texto de la web porque si la confundían conmigo me desprestigiaba a mí.Corrigió la publicidad pero se ve que no tiene argumentos y en su web parafrasea mis palabras. El plagio literario es un robo a la creación intelectual de su autor, lo que la suplantadora está haciéndo con mi empresa es otro robo; se está aprovechando de la credibilidad que IWE Agencia Literaria tiene en la industria editorial, se está aprovechando de mi nombre y se está llevando con malas artes a autores que de buena fe buscan mi agencia literaria y se topan con ella.
Ante la falta de experiencia en la industria editorial dice en la web la suplantadora que lleva años amando los libros. Una cosa es amar, todo lector y escritor los ama, y otra tener la experiencia necesaria requerida para gestionar la obra de los autores.
Avisados quedan los escritores que nos honran con la confianza que han depositado en IWE Agencia Literaria.
Retomando la información dada por Manuel Pimentel que ha motivado la reflexiones que he hecho para apoyar la difícil labor del editor, no me resisto a mostrar la feísima portada, a mi parecer, de este libro, gestionado por mí con tanta profesionalidad como puse en ello. El autor decidió dar cambiazo las ilustraciones, una vez tuvo firmado el contrato de edición, sin informar del cambio. Esa falta de respeto al trabajo del editor y del agente literario me molesta mucho. El autor podrá alegar que puede publicar su obra como le parezca; el editor y el agente literario también tienen derecho a alegar que si no se producen las ventas estimadas, porque tras la firma del contrato de edición el autor ha dado cambiazo al diseño, el autor será el responsable del lucro cesante tanto a la editorial como al agente literario, que si hubieran conocido las verdaderas pretensiones del autor, probablemente, hubieran desistido de la edición de la obra.
S.A.P. es una de las obras que me encargó personalmente Manuel Pimentel gestionar en derechos subsidiarios y que una vez alcanzado el sustancioso acuerdo económico para la publicación de la obra en el extranjero y comunicado por esta agente literaria a editorial Almuzara, no fue aceptado incomprensiblemente para mí en aquel entonces. Ahora sé que la información no le llegó al editor. En la industria editorial hay muchos avenedizos que ponen zancadillas. S.A.P. Magnífica obra.
El médico escéptico es una interesante obra que llegó a mis manos unas semanas después de la fecha en que me debía haber llegado. Una colega de Nueva York me pidió una obra de las características de esta y no se la pude ofrecer porque en ese momento no disponíamos de ninguna, aunque nosotros gestionamos en derechos subsidiarios muchísimas obras de literatura médica.
Este libro, recién editado, llegó a la agencia y yo no daba crédito a tener en mis manos una obra que tan bien se ajustaba a la petición de mi colega estadounidense que quince días antes no pude suplir. Inmediatamente llamé a la editorial para conocer la disponibilidad del mismo en derechos subsidiarios, es la primera vez que llamo a una editorial para solicitar un libro, pero quería conseguir la traducción del mismo para la editora que me lo había solicitado. El editor, muy atentamente, me dijo que estaban disponibles los derechos pero ya no fue posible gestionar su traducción porque mi colega acababa de firmar los derechos subsidiarios con otra obra. Aquí está, recomendado, porque es un buen libro escrito por un ameno y documentado autor.
Las siguientes líneas forman parte de la introducción de este interesantísimo libro, magníficamente documentado y expuesto con la difícil sencillez que hace de algunas obras referentes en el tiempo.
"En la medicina actual, todas las publicaciones están configuradas en torno a un nuevo concepto llamado 'medicina basada en pruebas' o, más comúnmente, 'medicina basada en la evidencia' (MBE)".
"Pero, ¿qué es exactamente la MBE? La MBE consiste en el uso consciente y juicioso de las mejores pruebas y evidencias disponibles en la toma de decisiones médicas sobre cada paciente. Desde la realización de un diagnóstico, hasta la elección del mejor tratamiento, se precisa la integración de la experiencia con la principal evidencia clínica derivada de los estudios de investigación y las publicaciones médicas".
Está escrito por el doctor José Alberto Palma. En él responde de forma clara y contrastada a numerosas cuestiones y aborda con rigor debates actuales sobre salud.